
Entramos en la época más fría del invierno, muchas personas están teletrabajando y nos reunimos más en casa con nuestras familias y amigos... mientras la factura de la electricidad sigue en máximos históricos.
A largo plazo y como sociedad hay que tomar importantes medidas estratégicas para que el uso de energía sea cada vez más sostenible.
Pero a nivel individual e inmediato es un buen momento para plantear algunos cambios que nos pueden ayudar a reducir el recibo de la luz sin perder confort, calidez y calidad del aire.
Estas nuestras propuestas prioritarias, que puedes implementar a partir de hoy mismo:
¡Cambiar de compañía de electricidad es fácil y rápido! Mucho más de lo que piensas.
Busca opciones alternativas, compara tarifas y prioriza compañías que ofrezcan, además de un buen precio, fuentes de energía sostenibles y renovables.
Una vivienda bien aislada térmicamente garantiza un menor gasto energético todo el año. Existen opciones muy sanas y sostenibles (como la celulosa o la fibra de algodón) que se pueden inyectar para aislar las paredes y techos de la casa). Las puertas y ventanas con un buen cierre y aislamiento también son clave para reducir el gasto energético.
A corto plazo puedes utilizar soluciones de las de toda la vida, como colgar gruesas cortinas de calidad que reduzcan la fuga de calor en las zonas de las ventanas, si estas no ofrecen un óptimo aislamiento.
A la hora de elegir dónde teletrabajar o hacer otras actividades que te lleven varias horas es preferible que elijas las zonas de la casa menos frías (normalmente las orientadas al sur o las que no estén directamente bajo tejado).
De manera natural podemos notar en qué parte de nuestro hogar se está más caliente: usa tu intuición para detectarlo, redistribuye los espacios y dale un aire nuevo a estas zonas.

Para garantizar un aire interior de calidad la ventilación es fundamental (si puede ser ventilación cruzada, mucho mejor). Pero en pleno invierno no es recomendable tener mucho tiempo las puertas y ventanas abiertas, ya que perdemos mucho calor y se necesitará aportar mucha energía para recuperarlo.
Lo mejor es parar la climatización cuando se ventila, hacerlo durante las horas menos frías y por poco tiempo (15 o 20 minutos es suficiente)
Es preferible mantener los aparatos de calefacción a una temperatura adecuada durante todo el día, ya que el encendido y apagado intermitente pueden incrementar el gasto en la factura. Tampoco es eficiente ajustar el termostato a una temperatura mayor a la aconsejada (21-23º) para iniciarla, ya que sólo provocaremos un mayor consumo energético.
No por repetido deja de ser cierto: si vas a pasar un tiempo sin utilizar tus equipos o electrodomésticos (como los televisores) es preferible desenchufarlos, ya que en modo “standby” siguen consumiendo energía. ¡Convertir este sencillo gesto en algo automático te ahorrará mucho dinero en tu gasto anual de energía!